Si Can Maciá, la finca donde se encuentra Caves Bohigas, pudiera hablar, seguro que necesitaría días y días para contar todas las historias que se han vivido sobre esa productiva tierra. Esas 35 hectáreas de viñedo y 200 de extensión total, con más de 800 años, están clasificadas como un bien patrimonial de interés histórico y artístico; tanto la casa principal, que alberga ahora la bodega, como la capilla, con pinturas murales del artista Josep Pey, conservan el encanto de antaño y sirven de puente entre el siglo XIII y nuestros días.

Actualmente, Jordi Casanovas Bohigas y María Casanovas, su hija, dirigen la bodega con la colaboración de Ariadna Casanovas, también hija, y de Victoria Giró, mujer de Jordi y propietaria de Can Batllevell, terrenos recientemente incorporados a la producción de Bohigas, que cuentan con una bodega moderna de nueva creación, diseñada por la propia Victoria, que es arquitecta.

Y es María, gerente de Bohigas, quien hace una pausa en su día a día para trasladarse en el tiempo y ayudarnos a interpretar su enorme árbol genealógico.

– ¿De cuándo datan las primeras referencias de la bodega?

Desde el S. XIII tenemos constancia de la casa, donde ahora está ubicada la bodega y las viñas, aunque en aquel entonces se elaboraban vinos a granel. El vino se vendía directamente en las barricas o a granel, pero no se embotellaba. Fue a partir de 1929 cuando mi tatarabuelo empezó a embotellar cava en la bodega. Eso sí, desde el principio tenemos constancia de que siempre se ha trabajado la tierra.

-Las referencias de la bodega en los documentos antiguos encontrados, ¿hacen alusión a la forma de producir el vino y el cava? ¿Hay constancia de datos económicos y cifras de siglos anteriores?

Sí, tenemos libretas muy antiguas que debían cumplir la función de libros de cuentas o similar. En ellas hemos podido encontrar datos curiosos, como por ejemplo que los depósitos a granel tenían una capacidad de 40.000 litros, lo que nos hace suponer que ya entonces se vendía bastante cantidad de vino aunque fuera a granel. Además, hace cinco años, un historiador publicó el libro “Òdena, segles XVI i XVII” basado en su tesis doctoral con documentos inéditos extraídos de nuestra finca.

-¿Cómo ha ido evolucionando el proceso de producción y la propia bodega en estos años?

El gran cambio fue en el 29, cuando se empezó a producir cava y a venderlo embotellado. Al principio solo se vendía en Igualada (Barcelona) y en los alrededores, pero en ese primer momento la venta era escasa. La producción empezó a subir a partir de finales de la siguiente generación, que es cuando Fermí Bohigas se crea como empresa, en el año 1985. En 2009, se alcanzó una facturación de 1.000.000 de euros hasta ahora, que rondamos los dos millones de euros.

Sus vinos y cavas

-¿El cava era un producto que ya se hacía en esa zona antes de que Bohigas se lanzara a su producción?

En esta zona concreta no había nadie elaborando cava, pero, en Cataluña, en general, sí; tengo referencias de los primeros cavas, que datan de finales de 1800, en torno a 1890 aproximadamente. En nuestra bodega, como te comentaba antes, se empezó en torno a 1929; el problema es que hubo un periodo de inactividad en la venta, que fue durante toda la Guerra Civil, cuando hubo un saqueo en la bodega y en la finca, que además supuso pérdidas humanas de algunos miembros de la familia. Debido a todas estas incidencias, la comercialización del cava no se dio hasta después de la guerra, ya con el nombre de Bohigas.

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-¿Qué porcentaje de vuestra producción es cava y qué porcentaje vino?

La mayor parte de la producción de la bodega es de cava. Caves Bohigas produce anualmente unas 620.000 botellas, entre 545.000 de cava y 75.000 de vino, aproximadamente.

-¿Qué variedades de uva usáis para vuestros vinos?

Para el blanco usamos variedad Xarel·lo, normalmente en vinos monovarietales, y Garnacha Blanca, que suele usarse con un pequeño porcentaje de Xarel·lo. Para los tintos, Cabernet Sauvignon, Garnacha tinta, y un Syrah Samsó. Normalmente usamos la mezcla de variedades autóctonas con algunas foráneas.

-¿Qué niveles de exportación tenéis?

Empezamos a exportar en el 2002 a través de un consorcio de 5 bodegas de diferentes D.O. de España y, a partir de ahí, la exportación creció mucho; hoy en día estamos en un 87 % de ventas fuera de España, principalmente de cavas.

-¿Cuáles son los principales países a los que exportáis?

Sobre todo exportamos cava a Bélgica, Alemania, Suiza… a casi toda Europa. Y ahora también estamos presentes en EEUU, que ha conseguido posicionarse en el segundo lugar en cuanto a ventas de cava.

El enoturismo

-Habéis apostado por el enoturismo, con una oferta muy amplia. ¿Qué beneficios ha supuesto para Bohigas?

En Bohigas estamos muy orientados al enoturismo para grupos de empresas; organizamos actividades personalizadas que puedan hacerse en la bodega o en los viñedos. Lo básico sería la visita a la bodega, que comprende la casa original de la familia muy bien conservada, y, a partir de ahí, realizamos cualquier actividad que nos pidan, desde eventos de empresa hasta bodas de más de 300 personas, por ejemplo. También hemos realizado showcooking, viajes en helicóptero hasta la bodega, ya que tenemos un aeródromo al lado y esto facilita mucho todas las actividades aéreas. El viaje en globo es una de las actividades más llamativas; Ódena, donde está ubicada la finca, es una localidad muy conocida a nivel mundial por este tipo de actividades y en ella se realiza un encuentro de globos aerostáticos anual que es muy conocido. Estamos ubicados en una planicie que favorece un microclima que es excelente tanto para el viñedo como para los viajes en globo.

Proyectos de futuro

-¿Cómo se preparan las nuevas generaciones para coger las riendas del negocio?

Hasta ahora se trataba de un relevo natural, es decir, cuando moría el propietario eran los hijos o un sobrino, si no tenía hijos, los que se hacían cargo de la bodega. No había una preparación específica, pero todos habían trabajado previamente en todas las tareas del campo y de la elaboración del vino. En un momento dado, fueron mi padre y mi tío los que se hicieron cargo de la bodega, porque les gustaba el viñedo, y se dedicaron a ello.

A partir de aquí, se produce el paso hacia mi generación y, en este caso, sí existe una formación previa antes de hacernos cargo de la bodega. En mi caso, por ejemplo, estudié Ingeniería Agrónoma y al mismo tiempo trabajaba en la bodega ayudando en lo que podía: trabajando el campo, vendimiando, etc. Cuando finalicé mis estudios, fui asumiendo cada vez más competencias hasta que el relevo se produce de forma natural.

-¿En qué novedades estáis trabajando de cara a los próximos años?

Nuestro principal proyecto de cara al año que viene es cambiar los vinos tintos y usar en su elaboración solo variedades autóctonas; queremos priorizar el uso de varietales de esta zona en lugar de hacer coupages con otros tipos de uva. Además, cada año trabajamos unos objetivos distintos, unas veces relacionados con la inversión en maquinaria nueva, otras con identificar nuevas oportunidades de negocio…vamos variando cada año.

-¿Cómo ves la evolución del mercado del vino?

La exportación está siendo un ámbito muy duro por la competencia en Europa del Prosecco italiano, que compite a precios más bajos que los que podemos ofrecer nosotros. Sin embargo, se están abriendo nuevos mercados fuera de Europa como EEUU, donde estamos creciendo muchísimo, y las nuevas posibilidades que ofrece Asia. Por otro lado, el mercado interior está cambiando porque el consumidor es más exigente y no se conforma con cualquier cosa; hay mucha afición y se están trabajando nuevos públicos como la gente joven.

-¿Qué actividades hacéis orientadas especialmente para gente joven?

Sobre todo hemos hecho catas y charlas para estudiantes de sumillería, de tal forma que puedan tener información de primera mano sobre nuestro producto. También desde la D.O. Cava se están haciendo promociones muy importantes dando a conocer el cava y todas las posibilidades que ofrece, por ejemplo, su uso para hacer cócteles.

María Casanovas cree que “para ser bodeguero se nace, especialmente en lo referente al campo y la relación tan estrecha que se establece con el que lo trabaja; también la tarea de hacer los vinos requiere conocer la tradición”. Y después de esta entrevista, nos queda claro que María ha nacido para ser bodeguera.

 

 

 

 

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