Como hemos visto en este monográfico dedicado a los vinos de Madrid, la Denominación de Origen que agrupa a los productores de esta zona es una de las más jóvenes del panorama nacional. Aunque en un primer momento las cooperativas de viticultores fue la única forma de sobrevivir que tuvieron los agricultores madrileños para evitar ser engullidos por la industrialización de sus municipios, a partir de mediados de los años 80 el panorama empieza a cambiar y se hace necesario olvidarse de la venta a granel y embotellar el vino en origen, mejorando la calidad para poder competir con otros vinos.

Y con esa premisa de calidad nació en 1999 la bodega Las Moradas de San Martín, en San Martín de Valdeiglesias (Madrid). Esta pequeña bodega, con la gerencia de Javier Sancerni y con la dirección técnica de Isabel Galindo, tenía, además, otro objetivo muy claro.

Primer reto de las Moradas: recuperar la Garnacha

“La Garnacha ha sido una variedad denostada porque se pensaba que no era apta para producir vinos de crianza con calidad; cuando no se planta en los suelo óptimos y no se cultiva como debe ser, produce en exceso y tiene dificultades para madurar“, nos cuenta Alejandro Carreras, responsable de Enoturismo  en la bodega.  “En el tiempo que primaba la cantidad por la calidad, tuvo su espacio pero cuando esto cambió, se empezó a dejar de lado”.

Sin embargo, últimamente se ha vuelto a apreciar esta variedad; cuando se corrige la producción los resultados son excelentes, por eso en estos momentos es una de la variedades más apreciadas y valorada por los críticos más influyentes y por el mercado.

En Las Moradas se decidió apostar por esta variedad autóctona que ya aparecía en el Siglo de Oro, en los textos de Quevedo, entre otros autores; y así, en el 2009 (añada 2005), sacaron su primer vino, elaborado con Garnacha, ya dentro de la DO Vinos de Madrid.

Para ello se comenzó a seleccionar viejos viñedos, algunos abandonados, se hicieron pruebas de elaboración y, con los resultados concluyentes, se decidió comprar los viñedos en el Pago de los Castillejos, en el municipio de San Martin de Valdeiglesias, a 870 metros de altura. Aquí conviven viñedos centenarios con nuevas plantaciones que aseguran el futuro de la Bodega.

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Segundo reto

Hacer un vino de calidad, que expresara la variedad garnacha, el terreno y, especialmente, la complejidad de su crianza. “La subzona de San Martín de Valdeiglesias, situada en un alto entre la Sierra de Guadarrama y la Sierra de Gredos, consigue unas oscilaciones muy importantes de temperaturas entre el día y la noche que son muy buenas para la maduración de la uva, ya que hace que madure sin perder acidez lo que consigue mantener la viveza del vino y además los protege para que perduren en el tiempo”, nos cuenta Alejandro.

“En las barricas se consigue estabilizar el vino, se unen los componentes además de coger los aromas propios de la madera. Con la crianza el vino gana estabilidad, longevidad, cuerpo y estructura. El vino se convierte en un diamante en bruto que necesita aún pulirse en la botella. Si el vino está un año en la barrica estará dos años en botella”.

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Para poder realizar una buena crianza es importante el cuidado de la uva desde que nace en la cepa. Tanto las viñas centenarias, que se han recuperado en Las Moradas, como las nuevas plantas, se cuidan con esmero para obtener los resultados adecuados.” Estamos en torno a 1.500 kg por hectárea, muy por debajo de lo que marca el consejo regulador de la DO Vinos de Madrid”.

 

 

La vendimia

Es el momento más delicado porque siempre se depende de la climatología y se corre el riesgo de perder la cosecha si no se recoge la uva en el momento adecuado. “Se inicia la vendimia normalmente a mediados de septiembre, y se va realizando por parcelas, incluso por zonas dentro de cada parcela. Siempre se coge la uva en su momento óptimo de maduración”. En Las Moradas se recogen en torno a 60.000 kilos de uva, más o menos. Toda la vendimia se hace manual y se recoge la uva en cajas para que llegue en perfecto estado a la bodega. Las 40 hectáreas se vendimian en dos semanas, aproximadamente, y se empieza al amanecer, para que la uva esté fresca y se encuentre en las mejores condiciones.

Sus vinos y su futuro

-¿Qué vinos se elaboran en Las Moradas?

El “corazón” de la bodega es Initio, es el vino que mejor expresa nuestra filosofía; luego tenemos Senda con un perfil más frutal y apto para una gastronomía más informal. También está Las Luces, que es la estrella de la bodega porque procede de cepas centenarias, es el más trabajado y complejo. Y La Sabina, que es un vino natural, sin sulfuroso.

Esta añada hemos elaborado nuestro primer vino blanco, con la variedad Albillo Real, también autóctona y coherente con nuestros planteamientos enológicos.

-¿Qué premios os han concedido?

Hemos conseguido bastantes premios, por ejemplo Las Luces en la añada 2008, consiguió ser el mejor vino en la DO Madrid; en el Concurso Garnachas del Mundo, se alzó con la Medalla de Oro. Por su parte, Initio 2009 y Senda 2012 en el mismo certamen también han conseguido sendas medallas de Oro.

-¿En qué cosas nuevas estáis trabajando?

Sobre todo queremos centrarnos en sacar adelante el blanco de Albillo Real, la primera añada hemos elaborado unas pocas botellas y nos ha gustado así que seguimos adelante, es una variedad con gran futuro.

-¿Cómo ves el sector del vino? ¿Cuál crees que será su evolución?

El vino se está poniendo de moda y eso es bueno para el sector. Hemos pasado tiempos difíciles  y ahora vuelve a resurgir; sobre todo se está haciendo mucho hincapié en la gente joven. Además se está promocionando el vino de calidad en detrimento de los graneles, que habían sido la estrella de los vinos en esta zona.

-¿Dónde tenéis vuestra venta, en España o en la exportación?

Vendemos aquí pero también exportamos bastante, a Alemania, Dinamarca y Reino Unido, sobre todo, pero también EE.UU., China… Más o menos nuestra venta está en torno al 50% de venta nacional y el 50% restante en exportación.

-¿Qué supone el apoyo de la DO Vinos de Madrid? ¿Formáis parte de la Asociación Madrid Rutas del Vino?

Sí, es una ventaja grande pertenecer a la DO y a Madrid Rutas del Vino porque nos permite aunar fuerzas y tomar decisiones en grupo, que siempre es más fácil. Además, supone una garantía de calidad, en esta DO se están haciendo las cosas  bien.

El tema del enoturismo se está fomentando mucho ahora; nosotros organizábamos visitas a la bodega antes de pertenecer a la asociación porque nos parece que es importante fomentar la cultura del vino para que la gente sepa de dónde sale la uva y cómo se trabaja el campo para que pongan en valor el vino. Dos sábados al mes tenemos visitas con grupos de unas 10-15 personas. Además tenemos la ventaja de estar muy cerca de Madrid.

A pesar de que Las Moradas es una bodega pequeña y relativamente joven, ha cumplido con creces sus objetivos: hacer un buen vino de crianza con Garnacha. Seguiremos a Las Moradas de San Martin, bodega que tiene un gran futuro por delante.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

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