Cuando Juan Bautista García, actual gerente de la bodega, dijo a su padre que quería poner en marcha un nuevo proyecto para hacer vinos distintos, éste no lo vio con buenos ojos. El sueño de D. Francisco García y de su mujer, Dña. Julia Pablo, arrancó en 2001 con la marca Heredad Garblo, un clásico vino de Rioja.

Pero cuando Juan coge las riendas de la bodega, se da cuenta de que entre sus amigos no gusta demasiado el vino tradicional que fabricaban sus padres. Descubrió que había un segmento de mercado, entre los 25 y los 35 años, que estaba demandando otro tipo de vinos. “En realidad nuestros productos no son solo para jóvenes; también son adecuados para gente que no está introducida en el consumo del vino. Nos dimos cuenta de que había una generación perdida que no tenía mucho interés en este mundo.”

“El consumo de vino en España ha descendido hasta 17 litros por persona y año. Esto quiere decir que somos el décimo país europeo en consumo de vino, a pesar de que somos el primer país del mundo en plantación de viñedo y de que tenemos una cultura vinícola muy arraigada. Por lo tanto todos los que estamos implicados en el mundo del vino estamos haciendo algo mal”, afirma Juan García.

Los vinos Paco García

El producto de las bodegas Paco García es un reflejo de las personas que lo hacen. “En nuestra bodega el trabajador más mayor tiene 35 años y el más joven 25. Nos dimos cuenta de que desde las bodegas no se había sabido transmitir esta cultura y decidimos intentar poner remedio a eso”.

La principal diferencia de estos vinos (Paco García crianza, Paco García seis y Paco García beautiful things) con los tradicionales de Rioja es la ausencia de barrica vieja “que, en nuestra opinión no estaba aportando nada sabroso al vino. Hemos intentado potenciar la fruta y la jugosidad que aporta por encima de todo lo demás”.

Otra de sus principales peculiaridades, no relacionada con el producto en sí pero estrechamente ligada con él es “una imagen atractiva, intentando huir de los tópicos de siempre, que generan cierto rechazo entre la gente más joven.” El diseño de la etiqueta ya diferencia el producto a primera vista. “La imagen de la etiqueta es muy importante y llama la atención al consumidor pero si luego lo que hay dentro de la botella no concuerda con la imagen fresca y jovial del exterior, no se puede hacer nada. El vino en sí ha sido, en definitiva, nuestro mejor promotor”.

El boca a boca y las redes sociales han hecho el resto. Y también la ayuda de Ana Fernández, experta en exportación y que ha conseguido que las ventas fuera de nuestro país supongan el 50% de la cuenta de resultados de esta bodega. “Mandamos vino a unos 27 países, principalmente de Asia, pero también de Europa (Suiza, Reino Unido, Dinamarca…).”

Innovación con base en la tradición

“Lo más sorprendente es que el producto está siendo aceptado por los no iniciados en el mundo del vino y por los más jóvenes y además, está gustando también a consumidores habituales. Pensábamos que la gente que ya tenía el paladar educado al rioja tradicional no iba a apreciar esta reinvención del rioja pero no ha sido así; la gente está deseando probar vinos más jugosos y afrutados, con más vino y menos madera”, afirma el gerente de Bodegas Paco García.

El proyecto de este joven gerente y de su equipo ha sobrepasado todas sus expectativas; arrancaron en noviembre de 2011, después de un importante revés familiar, y en poco más de cuatro años, han superado los objetivos con creces; “cuando lo pusimos en marcha había solo una persona contratada a media jornada y hoy en día somos 9 personas trabajando en la bodega a tiempo completo”.

A pesar de la buena marcha de estos nuevos vinos, Juan sigue manteniendo un pequeño porcentaje de producción y ventas de Heredad Garblo, la marca que pusieron en marcha sus padres, “aunque solo supone un 2% de las ventas, lo mantenemos porque supone un pequeño homenaje a mis padres y a su trabajo”.

Bodegas Paco García es, en definitiva, “un negocio familiar, en el que todo el trabajo se realiza de forma manual (la vendimia, la poda…) y en el que participan muchas personas que dejan su huella en el productos, de ahí la imagen de la etiqueta. Es una imagen que pretende contar y explicar toda la historia que hay detrás de nuestro vino.”

 

 

 

 

 

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