Aunque puede parecer contradictorio, es posible respetar la tradición poniendo la vista en la innovación. Y eso es justo lo que se respira en Bodegas Señorío de Val Azul, en la localidad madrileña de Chinchón.

A apenas 30 o 35 minutos en coche del centro de Madrid, podemos encontrar esta explotación familiar, compuesta por 9 hectáreas de viñedo situado alrededor de la bodega. Tanto el edifico central como las cepas son relativamente jóvenes, pues todo empezó en torno al año 2.000, gracias al empeño de la madre de Eva Rodríguez, actual gerente de Val Azul. Toda la familia se unió al proyecto en mayor o menor medida para recuperar, en cierta forma, la tradición del abuelo materno, vinatero oriundo de Valdepeñas.

Y así empezaron a trabajar de cero, plantando sus propias cepas; pero para diferenciarse del resto de bodegas locales, decidieron cultivar variedades foráneas y se aventuraron con shyra, cabernet y merlot. El terreno calizo y el clima hicieron el resto y en 2005 vio la luz la primera añada de esta joven bodega.

A partir de ese momento, todo fue avanzar y crecer, sin perder de vista el máximo respeto por el entorno, trabajando siempre la materia prima de la forma más natural y ecológica posible.

Sus vinos

Los tintos son la especialidad de esta bodega. Así, Val Azul fue la primera de sus añadas, con una combinación de val-azul_tinto_de-vinoslas tres variedades de uva que producen: shyra, cabernet y merlot. Se trabaja en elaboraciones por separado para propiciar la fermentación en el momento óptimo.

Después llegó Fabio, otro tinto característico de la casa, con las mismas variedades, pero con una selección posterior a la crianza en las barricasval-azul_fabio_de-vinos y una edición limitada.

Ambos vinos han obtenido premios y reconocimientos tanto a nivel nacional como internacional, y han sido puntuados con destacadas calificaciones en algunas de las guías más importantes del mundo del vino.

 

 

Pero el espíritu inquieto de Eva, gerente de Val Azul, hace que no se haya detenido aquí y siga avanzando. Gracias a la ayuda del enólogo y de su equipo, en esta bodega experimentan con las uvas e intentan innovar, sin miedo al error y teniendo claro que, cada tropiezo, puede ser un nuevo comienzo. Por eso, actualmente están dedicando una pequeña parte del viñedo a una variedad de uva alemana, de nombre casi impronunciable (Gewürztraminer), con la que están teniendo algunos problemas de adaptación porque es adecuada para tierras altas y frías, y por lo tanto, no se lleva bien con el sol; además, para aumentar el reto, esta uva no está admitida por el Consejo Regulador de la Denominación de Origen Madrid. Pero Eva y su equipo han conseguido hacer un vino de autor, potente y con carácter, que es casi un reflejo del carácter de su promotora. Y para esta cosecha, con la poca producción experimental que tienen, van a intentar sacar adelante un vino dulce. ¿Lo conseguirán?

val-azul_blanco_de-vinos

Vino experimental con la uva alemana

El viñedo

Las cepas de Val Azul, plantadas en el año 2000, se cuidan como si de un bebé se tratara; han puesto todo su empeño en que el cultivo sea lo más natural posible, y de esta forma, las cepas van fortaleciéndose y estabilizándose solas año tras año, de la misma forma en que se inmuniza un niño cuando va creciendo. “Este año el shyra, por ejemplo, se ha equilibrado solo; no ha necesitado la poda en verde que solemos hacer todos los años. Además, es una zona poco propensa a los hongos debido al fuerte calor y la poca humedad así que las plantas suelen crecer sanas sin demasiados tratamientos externos”.

La vendimia se realiza en función de la orientación del viñedo y, por lo tanto, se planifica en diferentes días para conseguir el mejor grado de maduración. Toda la vendimia se realiza a mano, de madrugada, y con una selección posterior en bodega para utilizar la mejor uva.

Cata de uva in situ

Durante la visita a Val Azul tuvimos el privilegio de catar las uvas directamente de la cepa, para comprobar el grado de maduración y conocer el momento óptimo para la vendimia. Eva nos cuenta que el shyra (racimos grandes y apretados) está listo para vendimiar; “cogemos una uva cualquiera, la abrimos, nos comemos el interior para apreciar el azúcar y el alcohol; y observamos el pipo, que debe estar marrón y crujiente. Después masticamos hasta la saciedad la piel de la uva para intentar extraer matices; si apreciamos amargor, es que la uva no está lista aún. Si no sacamos sabor, aún le queda un poco, y hay que esperar a que se engusten”. Pero en esta ocasión la uva estaba en su momento óptimo, lista para la vendimia.

val-azul_eva_de-vinos

Eva Rodríguez durante la cata de uva en el viñedo

 

Cuando probamos el merlot, apreciamos unos ligeros matices ácidos y verdes, tal como nos dice Eva, por lo tanto, “hay que esperar. La vendimia de esta variedad será en unos días”. Los racimos de merlot son muy sueltos, con uva muy pequeña y unos raspones muy visibles. Y por último, el cabernet, que está muy verde aún y será vendimiado bien avanzado octubre.

 

 

 

La tradicional pisada de uva y la cata del vino de la barrica

Otros privilegios que pudimos experimentar en Val Azul fueron la pisada de la uva y la cata del vino directamente de la barrica. Durante la visita tuvimos la osadía de molestar al vino, que estaba criando ya en la barrica, durante más o menos un año. De la mano de Eva, pudimos catar ese vino casi salvaje y agresivo, de shyra, pero ya apuntando maneras de lo que va a llegar a ser cuando repose en la botella. Aprendimos a buscar matices entre un vino pisado de forma tradicional y otro estrujado a máquina. Difícil tarea.

val-azul_eva_barrica_de-vinos

Extracción del vino ya criado en la barrica

“Al principio pisábamos en torno a un 10% de la producción pero ahora ya estamos en torno al 50%, más o menos”, nos cuenta Eva, mientras su equipo prepara unas pequeñas barricas para que los visitantes podamos participar en una pisada de uva.

val-azul_pisada_de-vinosCuando todo estuvo listo, algunos valientes no quisimos perdernos la experiencia de pisar la uva, como en su momento hicieron nuestros antepasados y que hoy en día se ha conservado casi a título anecdótico. ¡Es una gran sensación aplastar las uvas con los pies descalzos mientras en la barrica desaparecen las uvas y aparece el mosto!

 

 

Nuevos proyectos

En Bodegas Val Azul no paran de poner en marcha ideas nuevas, algunas a corto plazo y otras de cara a un futuro no demasiado lejano. Lo próximo que tienen entre manos es un proyecto orientado al enoturismo que seguro que nos encantará. ¡Estamos deseando conocerlo!

Mientras, puedes disfrutar de la bodega en época de vendimia, visitando el viñedo y catando la uva allí mismo. Después, se visita la bodega, donde Eva ofrece una explicación del proceso de elaboración del vino y después, una cata comentada. La “Experiencia Vendimia en Val Azul” tiene un precio de 25 euros por persona con una botella de vino de regalo. Las reservas pueden hacerse en el correo info@valazul.com y en el teléfono 616 00 55 65.

Sobre el autor

Entradas relacionadas

Beronia ha sido elegida, por primera vez en su historia, como la Mejor Bodega Española del año al...

La destacada revista estadounidense Wine Enthusiast ha otorgado el premio Mejor Bodega del Mundo...

Bodegas Familiares Matarromera ha desarrollado una nueva tienda online integrada en la web...

Escribe un comentario