El viticultor y enólogo Juan Antonio Leza, al frente de Gómez Cruzado, ha compartido en las aulas del Basque Culinary Center (BCC) de San Sebastián -la Facultad de Ciencias Gastronómicas de referencia internacional- la revitalización de la bodega centenaria del Barrio de la Estación de Haro, desde un modelo del vino entendido como modo de vida.

Leza abogó por construir un relato en torno al vino que recupere su valor cultural, su conexión con el territorio y su expresión del vivir de sus gentes, que se transmita con integridad en la cadena valor, para ir más allá de “la simple definición de sus características organolépticas”.

Leza se dirigió a los alumnos del Máster de Sumillería y Enomarketing del BCC -coordinado por la ingeniera agrícola y enóloga Pilar García-Granero-, que ofrece una formación transversal y global del mundo del vino desde la sumillería, la gastronomía y el marketing, con visitas técnicas a zonas de producción vinícola. En él participan voces principales del sector bodeguero y hostelero.

El viticultor y enólogo desentrañó cómo Gómez Cruzado ha redefinido su proyecto en la viticultura, la enología y la comercialización, siempre desde la fidelidad al origen y a la historia. “Como en la nueva cocina, hemos partido de la receta tradicional de Rioja, en la que el tiempo es un ingrediente fundamental para dotar de finura y complejidad al vino, implementado a la vez las técnicas contemporáneas, basadas en el conocimiento científico”.

En el camino de puesta en valor de una casa con más de 130 años de historia, Leza expuso el modelo abrazado por Gómez Cruzado de entender el vino como un modo de vida. Un modelo de “eficacia”, de trabajo al detalle, honestidad y vinculación con el origen, “para ser capaz de producir y comercializar vino con un precio más alto, transmitiendo al mercado el valor añadido, logrando el reconocimiento del mercado para que te compre, y siempre apostando por la construcción de marca como el activo ineludible para lograr demanda en una bodega de gama alta”, detalló.

Juan Antonio Leza trazó el viaje desde la viña que le ha llevado a construir un proyecto empresarial -junto a David González- en el que comenzaron a colaborar en 2008 como asesores técnicos y a cuya dirección llegaron en 2013 para, “remangándose”, liderar y afianzar el cambio de rumbo en esta casa centenaria, Gómez Cruzado, fundada en 1886.

En su defensa de un modelo de calidad en Rioja, partió de que “la denominación de origen, con sus más de 65.000 hectáreas, se ha hecho muy grande y no todo el vino que produce puede venderse a precios altos. El tamaño de Rioja es irrenunciable”. Apostó por “una solución que acomode a todo el mundo, de modo que convivan el modelo de producción de volumen basado en la eficiencia con el modelo de producción de nicho de mercado de vinos premium basado en la eficacia”.

En un país, tercer productor mundial, pero con unos niveles de consumo anual por habitante que le mantienen por debajo de un buen número de países productores, Leza abogó por que al vino “se le devuelva el factor cultural que ha perdido. En Francia el vino es un elemento mucho más asentado en la cultura cotidiana. Con el vino bebes territorio, cultura, entiendes a la gente que vive ahí. Debemos potenciar que España esté al nivel de consumo de países vecinos productores”.

 

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